jueves, 4 de octubre de 2012

Libertad de expresión

Proteger la libertad de expresión es una reclamación muy manida por parte de la prensa en todo el mundo. En nuestro país, como no podía ser menos, también cuenta con numerosos adalides entre los que se llaman periodistas. Curiosamente, en la gran mayoría de los medios esa libertad de expresión se reprime y recorta al ciudadano en ámbitos muy significativos. Por ejemplo, la mayoría de medios no permiten los comentarios en sus ediciones digitales a las editoriales. Ni tampoco en las columnas de algunas de sus más afamadas plumas. La piel se torna muy fina a la hora de ser receptivo a las opiniones ajenas...

En estos días, que en España hay un amplio debate sobre como han de ser las estructuras del estado y quienes han de dirigir los cambios que reclama la ciudadanía, se le niega a esta su voz en estos medios cuando se alega permanentemente que hay que escucharla. El doble rasero es muy relevante y pone de manifiesto que los principales medios de comunicación están al servicio de los intereses de los más poderosos.

Para muestra, un botón: Hoy, en un periódico digital de creación reciente (El Huffington Post) y que pretende ocupar un espacio en la izquierda moderada del país y que atraiga a los desencantados (sobre todo a la juventud) de la línea editorial de su hermanastro El País, escribe el sr. presidente del grupo PRISA: El sr. Juan Luis Cebrián. La posibilidad de comentar en dicha noticia está cercenada en tanto en cuanto se censura todo aquel comentario que ose cuestionar la legitimidad del autor para proponerse como voz autorizada en la materia (cambiar la constitución y el modelo de estado).

Para muestra, un par de botones de la censura sufrida por este medio que seguro aboga por la libertad de expresión. Aunque supongo que sólo defiende la suya, la del ciudadano crítico y molesto, simplemente ya se encargan ellos de "tamizarla".

Estos son los ejemplos de censura:

Comentario 1:

El señor Cebrián atina en las palabras, no tanto en los hechos. Buen analista y mal ejemplo. Es lo que tiene vivir con la de idea de pertenecer a la casta. Y el censor de este diario digital se ha cubierto de gloria borrándome varios comentarios en donde tildaba de hipócrita a este sujeto. Supongo que es otro arribista con delirios de pertenencia. Una pena...

Comentario 2:

No es muy diferente la relación entre este señor y quien modera los comentarios, con la de la sra. Cifuentes y los antidisturbios que dirige.

Comentario 3:

La libertad de expresión se permite en este diario siempre que los adjetivos se utilicen a conveniencia. Llamar hipócrita al sr. Cebrián no está permitido.

Comentario4:

Sr. Cebrían el moderador le puede proteger de los comentarios en que se le critica. Pero no le va a dar credibilidad. No la tiene porque a pesar del buen ojo que pueda tener (la experiencia y los años de pertenencia a la casta dominante algo le tenía que aportar) sigue preconizando el pacto entre aquellos que nos han traído hasta aquí.

No les queremos. No les queremos a ninguno porque nos han mentido reiteradamente y finalmente nos han llevado al desastre. En su jerga y con su Constitución, debieran ser juzgados por traición.

El modo en que tiene de referirse a los ciudadanos que no comparten su "cosmovisión" le incapacita para proponer nada. No merece ser escuchado cuando menosprecia a la ciudadanía a la hora de escoger nuevos caminos y sin embargo le reclama que siga apostando por las estructuras y personas vigentes.

Es usted un cínico. Y sus palabras hacen más que denotarlo. Disfrute de su posición de privilegio mientras pueda. No se es un intelectual por dirigir un periódico, un grupo de comunicación o tener un sillón en la RAE. Para serlo hay que tener una altura moral y un compromiso con los más desfavorecidos. Usted, ya sólo es un Ussía cualquiera... 

Independientemente de ser yo el afectado, considero una vergüenza que alguien censure estas palabras. Y mayor desvergüenza si cabe hacerlo desde el púlpito desde el que se pretende representar a la ciudadanía molesta y que difícilmente encuentra lugar para poder decir lo que piensa en el espacio público. Hoy, los poderosos que en España hay utilizan todos los medios a su alcance para reprimir las libertades ciudadanas. Algunos, mandan policías antidisturbios a disolver manifestaciones. Otros, ponen a "moderadores" a cercenar las opiniones libres que molesten y critiquen. No sé cuál de los dos ejemplos me parece más execrable.

domingo, 31 de julio de 2011

Lustro

Hay formas de medir el tiempo que fueron definidas en un intento de volver un tanto difuso el pasado reciente. Por ejemplo, el lustro. El hombre de la posmodernidad, ese eterno convaleciente cuya sintomatología es anuncio de cualquier catástrofe, propia o ajena; ese hombre posmoderno, que es lo mismo que decir ese pequeño burgués occidental, suele cargar en la memoria con el peso de varios lustros en los que todos los detalles tienen una importancia no menor.

Cinco años no son nada y lo son todo. Cinco años de orfandad son demasiados años. Cinco años echando de menos a un padre, pronunciar su nombre... Hace cinco años que no veo a nadie atusarse un bigote. Hace cinco años que contemplar la desnudez de un cuerpo me hizo comprender lo frágil que es una vida, y las muchas cosas que se nos quedan siempre por decir en esta "era de la comunicación". Hace cinco que lloro a ratos de emoción contenida. Hace cinco años tenía 35 y poco más.

En un lustro a uno se le puede convertir la poesía en mujer e hijo. En un lustro, la ausencia de pelo puede preceder a las canas. En un lustro sigue siendo injusto comparar el bagaje de pérdidas con el computo de ganancias. En un lustro se pueden olvidar voces, sonidos, incluso palabras.

Lo que no mitiga un lustro es el recuerdo vívido y los sentimientos inasibles. Lo que no cura un lustro son las fracturas en la memoria. Lo que no te roba un lustro es el amor hacia los demás. Lo que no se consigue en un lustro es aprehender la luz con el dedo.

Persisten debates interiores e íntimos sobre si soy el mismo u otro hombre diferente. Y persiste la respuesta silenciosa mostrándose en forma de presente. Ni siquiera puedo sostener de manera creíble que en mi mirada se conserve algo de lo que he sido en todo este tiempo. Ni siquiera mis manos pueden trazar parecidas líneas que rasguen ese aire que une y separa.

Conservo ese deseo contumaz de ofrecer mis palabras como homenaje, aunque su música se confunda con las gotas de agua que golpean la bañera. Conservo esta bitácora como memoria del linaje que hizo de mí el que soy. Y conservo esa pócima hecha de retazos de mi vida para combatir el dolor y la felicidad extrema.

Un beso, papá...

viernes, 25 de marzo de 2011

Tocata y prófugo

El silencio nos devuelve al anonimato. Esa forma de no ser, de no existir... Las distintas formas de medir el tiempo quedan reducidas a diferenciar el día de la noche. Se adueña de nuestro comportamiento una especie de conciencia animal, una suerte, mezcla de intuición y temor a lo desconocido.

La empatía es un gesto de reconocimiento entre semejantes, un respeto tácito, implícito... Propia de quienes tienen a la soledad como elección de un destino, que va más allá de unas vacaciones paseando por el altiplano. Característica de quien prefiere beber todo lo bebestible, antes que asociarse con gentes como las de la asociación nacional del rifle. Habitual entre quienes, pudiendo ser hormigas, eligieron ser ornitorrincos.

No hay un regreso como tal. No hay derrota para el que ya fue vencido. Inerme, que no laxo, procuro mi alimento (elíjase preposición) el recién nacido.

viernes, 30 de julio de 2010

Numero cien

No sé si es consciente o no mi actitud de llegar tarde a mis propias onomásticas. Tal vez sea un vestigio no superado de mis complejos peterpanianos. Como este de escribir mientras escucho cantar otros, mientras me dejo imbuir por los ritmos de Vetusta Morla, por el surrealismo de otros. A veces sucede que me echo de menos. No creo que dejara de ser el mismo en ningún momento. Tampoco creo ser el perfecto ejemplo para ese viejo principio aristotélico que refiere a la identidad...

Es indiscutible que me hago mayor en todos los sentidos. Por mucho que me tire al suelo a jugar con la arena. Por mucho que adorne las historias hasta convertirlas en cuentos irrepetibles, por mucho que rime palabras impronunciables, por mucho que abuse de la escatología verbal cada vez que me cabreo. Soy infantil a pesar de hacerme mayor cada vez más deprisa. Soy infantil aun a pesar de no entender las cosas a la primera...

Y ahora que me ha llegado el turno para demostrar mis dotes de alfarero, me pienso en como seré mañana, en como quiero que me vean. Por primera vez, me importa lo que piensen de mí. Anhelo el cariño y respeto que yo mismo sentí por mi padre. Ojalá pueda sentirlo de modo similar. Confuso y con las manos manchadas de barro aún, me enfrento a un futuro por construir. No tengo miedo. Siempre intenté hacerlo lo mejor que supe, por eso no me arredra el fracaso. Pero hay intangibles que no sé como se adquieren. He llegado hasta aquí con tan sólo dos o tres cosas en el zurrón y una sonrisa intermitente. Con la sensación de haber sido sobre todo feliz. Esa es toda la herencia que puedo dejar. Ese es mi único regalo. Lo mejor de mí. Y ahora que ya no me pertenece, sólo deseo que sepas disfrutarlo...

Ojalá siempre estén los mismos en mis aniversarios...

sábado, 20 de marzo de 2010

Horadado

Vamos a pasar juntos mucho tiempo. Conociéndonos. Sabiendo el uno del otro. Lo bueno de nacer es que el pasado no existe. Aunque siempre puedes acogerte al de los demás para ir construyendo parte de tu memoria. No sé si todo lo que he sido te pertenece por derecho, pero mucho de lo que soy y seré se lo debo a todo lo vivido. Hay tiempo para ir desgranando los acontecimientos que habitan en mi memoria. Hay tiempo para ir explicando cómo se construyen sentimientos, cómo se habita en los corazones de los otros, y algunas otras cuestiones a las que todavía no sabría darles nombre.

Si tuviera que decir algo de mí que quisiera que supieses desde el momento en que abandones el vientre de tu madre, es que considero que he tenido una vida feliz. He conocido la tristeza y el dolor de manera diría que incluso cruel. Echo de menos a mi padre y a mi hermano de tal modo que incluso ahora mismo lloro mientras esto escribo. Y sin embargo, observo el agua que soy capaz de coger con mis manos y me parece más que suficiente como para calmar la sed de todo lo que me reste de camino. Apuro cada oportunidad para la risa. Y contemplo a todas esas personas que están dispuestas a quererte tanto como yo pueda hacerlo, y no puedo por menos que sentirme orgulloso de mi vida. Orgulloso y afortunado como pocos hombres hayan sido. Por mucho que no deje de llorar mientras escribo. Por mucho que me resulte imposible desatar los nudos de la garganta. Por mucho que todas las lágrimas juntas no alcancen para llenar el hueco que resulta de juntar las manos….

Ojalá quienes nos faltan pudiesen haber tenido la oportunidad de sumarse al amor que vas a recibir. La recurrencia de sus nombres te será tan familiar que espero puedas hacerte una idea de lo que significan para todos nosotros. No son sólo recuerdos. Son extensos retazos de lo que somos. Inherentes a, e ineludibles en, toda explicación o biografía. Parte intrínseca de algunos silencios, de ciertas miradas. Y de tantas risas… Ojalá puedas aprender cómo echar de menos. Es una de esas cosas con las que tendrás que aprender a convivir. El hecho mismo de nacer conlleva en cierto modo algo parecido. Pero no se trata sólo de lugares, de personas o de momentos. Se trata incluso de aquello que no somos o que no podremos. Ojalá sea esta una de las cosas que sepa decir de tal modo que digas “creo que te entiendo”. Aunque asumo que no daré nunca con las palabras exactas. No todas las cosas que existen tienen modo de ser dichas… También asumo que en más de una ocasión tendré que escuchar de tus labios “papá, divagas”. Y cuando eso ocurra, sólo me quedará la posibilidad de esbozar una sonrisa por encontrarme en un lugar indefinido e indefinible en el que mi padre estuvo antes.

sábado, 6 de marzo de 2010

Hola

Hola. Por fin unas palabras. No es el día de decir todas las que faltan. Basta con un “te quiero”. Incondicional. Como de otro modo no podría ser. Voy conociéndote en la mirada de tu madre. En esos ojos azules que me seducen incluso desde la celda de sus sueños. Que me prenden y me sumen en ensoñaciones que me remiten a tu nombre. Tu nombre… Tan sólo una palabra que lo dirá todo de ti. Que no significará apenas nada fuera de este mundo recién creado. De esto que se da en llamar familia. Y que crece según te haces fuerte en el vientre de tu madre. Según te haces valer en la memoria de quienes ya anuncian que te quieren.

Cuántas certezas y cuántas dudas. El tiempo irá dilucidando unas y otras. Siempre habrá un momento para cada una de ellas. Bastará darles paso. Te voy a esperar escribiendo. Haciendo lo que mejor sé. Convertir en palabras el polvo del aire, recoger en versos lo que le robo al viento. Te espero, con o sin pan, con los brazos abiertos; no habrá hambre insoportable que no pueda redimir tus besos. “Contigo pan y cebolla” no es sólo otro descubrimiento. Otro modo de ver el mundo. Un transitar diferente por las vidas que toco y de las que jamás seré dueño. Entre afortunado y agradecido, sin tener muy claro en qué porcentaje. Evidentemente, un privilegiado.

Eso sí, sigo siendo ese convencido convicto confeso, de las luces y sombras que me definen como aquel que se pasa la vida echando a alguien de menos. Este tiempo que nos resta hasta que pueda abrigarte en mis brazos también es bienvenido. Aunque haya momentos en que me coma por dentro…

jueves, 3 de diciembre de 2009

La ingratitud del consumidor

No es nueva la polémica sobre los derechos de propiedad intelectual y el conflicto con los usuarios de las nuevas tecnologías. La pretensión de estos últimos por dar rango de derecho al acceso sobre las obras que generan los creadores, y sobreponerlo al derecho de estos de administrar su propia obra es digna de una obra de Kafka.

Si yo escribo, compongo, pinto algo, ¿no tengo derecho a decidir como distribuir mi obra, cómo darla a conocer, a quién vendérsela y a quién regalársela? Que una tecnología abarate los costes de distribución y permita una mayor rapidez y alcance en dicha distribución, de ningún modo dota a nadie de argumentos para usurpar la propiedad de dicha obra. La manipulación y distribución de mi obra sin mi permiso o aquiescencia, es cuanto menos una enorme falta de respeto. Me convierte en un mero esclavo al servicio de quien nada aporta para el desarrollo cultural y creativo. ¿Tengo que renunciar a crear porque no se me garantiza el control sobre mi obra? ¿Tengo que quedarme callado porque cada vez que abro la boca hay alguien que, además de menospreciarme, pretende decirme cómo, cuándo y a quién han de ir dirigidas mis palabras? Si yo alcanzo un pacto con quien se compromete a distribuir mi obra con una remuneración más o menos justa, pero regulada legalmente, ¿cómo puede nadie decirme que mi obra debe estar disponible para todo el mundo de manera gratuita, sólo porque hay una tecnología que lo posibilita? ¿Qué clase de barbaridad es esa que pretende dar carta de naturaleza de derecho el verme sometido a su tiranía?

No tengo ningún interés en educar a nadie. No me interesa que nadie adquiera más o menos cultura y/o inteligencia gracias o por culpa del orden que mi imaginación y conocimientos dan a las palabras. La relación entre creador y aquel que disfruta de las obras creadas por aquel, no es de igual a igual, y por ende, la relación sobre los derechos sobre dicha obra, tampoco lo son. Es muy posible que pocos lo entiendan. Y que se sigan abundando en argumentos y comparaciones demagógicas con pretensiones de equidistancia. Muy bien. Tampoco pretendo convencer a nadie.

Pero lo que sí tengo cada vez más claro, es que siento una extraña empatía por la decisión de Kafka de quemar su obra. Hay civilizaciones que sólo merecen silencios...

miércoles, 27 de mayo de 2009

Otra final de la Champions...

Hoy se juega uno de esos partidos de fútbol a los que se les espera con la ansiedad propia de los momentos importantes y que se suele bautizar con grandilocuencia: ¿cuántos encuentros no han sido ya mal llamados como "el partido del siglo"?

Es recurrente tratar de buscar en los matices, rivalidades épicas, luchas fratricidas, herencias legendarias. Es evidente que los que salgan al campo aunaran temores y deseos en la búsqueda de la victoria. Es claro que todos los tópicos se darán cita al toque de silbato del árbitro, cuando éste de inicio al juego. Es obvio que tantas miradas puestas en el evento de, quién sabe si, noventa minutos, darán lugar a opiniones tan singulares como irrelevantes.

En la pléyade de tantos nombres de prestigio, en tanto aspirante a ocupar un lugar privilegiado en la memoria del colectivo de los adictos a los dioses fugaces, en ese conjunto de jugadores que se disputan la supremacía europea anual, hay uno que en mi opinión se merece una mención especial: el galés Ryan Giggs. Este jugador desgarbado no sólo merece ser recordado por los fans de su club. Sus regates por la banda izquierda son tan impresionantes como la fidelidad que le une al equipo en el que conoció la fama. El Manchester United es grande por tenerle en sus filas, Ryan Giggs es grande por haberse mantenido al mejor nivel futbolístico en la mejor etapa de la historia del Manchester. Una simbiosis perfecta.

La discreción en el ejercicio silencioso de su profesión, con la misma dignidad y modestia que cualquier otro compañero menos reputado, es tan digna de alabanza como esa fidelidad a unos colores tan extraña en los tiempos de las grandes comisiones de representación. Ryan es un ejemplo difílcimente igualable. Siquiera entre sus compañeros de equipo se vislumbra quien pueda alcanzar sus logros tanto en lo personal como en lo deportivo. Ninguno puede exhibir la unanimidad en los reseñados elogios. Quizás, sea en el equipo rival donde podamos encontrar al ejemplo equiparable. Quizás sea el Barcelona del menudo Xabi quien pueda conciliar el mismo reconocimiento y prestigio. Es curioso que dos jugadores tan diferentes conciten sentimientos parecidos... Cabría decir incluso que si me alegrara por la victoria necesaria de uno de los dos equipos, es por, y sobre todo, uno de estos dos maravillosos jugadores que rescatan valores añejos para este, nuestro fútbol posmoderno.

martes, 26 de mayo de 2009

Desengaño

Uno nunca termina de conocer a la gente de su entorno. Es evidente que es imposible caer simpático a todo el mundo. Y que al contrastar las opiniones con el otro pueden estar en polos opuestos. No creo que eso suponga ningún problema. Es así, y es bueno que así sea. Y lo que yo escribo en este blog, supongo que en más de una ocasión puede ser causa de malestar; aunque no sean muchos los que se pasen por aquí, ni yo sea el bloguero que mejor sepa fidelizar al personal que le visita.

Lo que me resulta sorprendente es que alguien de mi entorno, alguien que quizás pueda ser de mi familia, se haya valido del recurso del anónimato y de este lugar para dejar un comentario en el que atacarme de forma personal. Se escapa a mi comprensión. Sólo decirle que ha conseguido hacerme daño. Muchas gracias. Sobre todo porque ha conseguido que se adueñe de mí la duda sobre todos ellos.

En fin...

martes, 19 de mayo de 2009

¿Quieres robar wifi?

La hipocresía lo inunda todo. Esa comunidad tan libertaria y amante de compartirlo todo que tiene por residencia habitual la red de redes, resulta que a la hora de ceder parte del ancho de banda de su conexión a internet particular es un tanto remisa. Tanto que, incluso en aquellos foros en los que los no muy avezados en como manejar un sniffer piden información sobre ello, se encuentran con el menosprecio de dicha comunidad...

Yo no sé si sorprenderme, pero va a ser que no. Oséase, que cuando se trata de usurpar los derechos de propiedad intelectual de cualquier creador, resulta que no hay ningún inconveniente en hacerse. De hecho, existen millones de enlaces y páginas web en donde te puedes descargar una obra protegida o sobre el modo de hacerlo. Algo que sucede millones de veces cada día... Sin embargo, mi conexión web, no se la cedo ni a mi padre, que para eso la pago. La conexión es algo así como eran hasta no hace mucho la moto o la mujer: Algo que no se comparte con nadie.

El personal se retrata con facilidad pasmosa. Robar a los demás está de puta madre, sobre todo a cantantes y actores, que son todos ricos. Eso sí, a mí me cuesta horrores sufragarme la conexión que contrato con cualquier operador, así que si cualquier pringado pretende robarme, lo denunciaré, le putearé si puedo y sé, y además me cagaré en sus muertos.

La sociedad tecnológica está tan putrefacta como la que le precedió. Contaminada por una doble moral ilimitada e inimitable. Escasa de recursos y argumentos. Al próximo que me hable de los ladrones de la SGAE lo mando a tomar por el culo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Dr. House

Siento cierta simpatía por este personaje televisivo. El tipo es la versión adulta de una característica infantil: la crueldad verbal con el prójimo. Si no fuera por su profesión, doy por seguro que no tendría prójimo ni nada que se le pareciese. Pero no es esto lo que me llama la atención...

Yo creo que si no fuera por lo desagradable que llega a ser a veces en sus observaciones y por el temor que esto causa en sus futuribles pacientes, cualquiera a quien se le diese a elegir un médico en el que confiar el diagnóstico de la causa de sus males, todos sin excepción se echarían en brazos del jodido cojo... Y si se piensa bien, si se observa con detenimiento todos y cada uno de los capítulos de la serie, resulta que el afamado médico no acierta en sus augurios nunca a la primera. De hecho, no hay paciente que se haya sometido a sus observaciones que no hubiese podido tener 5 ó 6 enfermedades al mismo tiempo. El pobre cabrón, está visto que no tiene suerte...

Porque digo yo que el azar podría haberle brindado la oportunidad de acertar a la primera alguna vez. Sí, ya se que se le acababa la gracia al capítulo, pero es que parece que tiene más posibilidades de ganar a la lotería que de dar con el origen y el nombre de la enfermedad de su paciente. Que digo yo que para qué se dedica a la medicina... Si al menos fuera forense...

En fin, que si el puñetero tipo resabiado me cae simpático, es porque además de ser en el fondo un perdedor en la cresta de la ola, las necesidades del guión le tienen a mal traer. Pues estoy casi seguro que si por él y su misantropía fuera tendría a bien resolver incluso el problema de la paz y del hambre en el mundo antes de la primera pausa publicitaria. Sin embargo, sometido a la tiranía de guionistas y estudios de audiencia, pasará a la historia como el médico que no dio una a derechas. Pero en estos tiempos donde todos somos tan "profesionales", ¿qué importa...?

martes, 3 de marzo de 2009

El huevo del estornino

En el mundo animal se da un curioso fenómeno: Ciertas especies, para garantizar su supervivencia, depositan sus huevos (casi siempre sucede en especies ovíparas) en los nidos de otras especies. Y las más de las veces se comen los huevos de la madre adoptiva. También existe algún caso en que insertan los huevos dentro del cuerpo de la víctima, que sirve de despensa para las futuras crías...

La derecha española (y no sólo esta derecha) en su relación con la democracia tiene un modo de actuar muy semejante a la de esas especies animales. No son ni depredadores ni carroñeros. Tampoco se trata de una simbiosis, aunque el beneficiado trate de presentarlo de tal modo...

El otro día, alguien me comentaba que la democracia española era heredera del franquismo. Esta idea es la que subyacía en las posiciones de los adeptos al régimen y que querían seguir teniendo relevancia política en los nuevos tiempos. Esta afirmación, más allá de ser cierta o no, supone una deslegitimación absoluta de la propia Constitución. Y lo verdaderamente terrible es que la corriente de opinión que cree que esta afirmación es cierta, es abrumadoramente mayoritaria. Culpables son muchos. Y tal vez en otro momento tenga ganas de señalarlos. Pero el mal está hecho. Las generaciones más jóvenes tienen una idea distorsionada de la sucesión de los hechos, de la relación entre los diferentes actores, y de las motivaciones de todos ellos.

Podría decir que no se debe permitir que..., que se ha de insistir en..., que... En los puntos supensivos van todas esos conceptos en los que permanecen encorsetados los "clásicos "de la izquierda. Esos, que luego siempre se decepcionan de los resultados en el corto plazo, que terminan volviéndose abstencionistas en los mejores de los casos, reaccionarios del pragmatismo económico ultraliberal en la mayoría del resto. La solución es darle al ciudadano un contrato real mientras no entienda de compromisos. La izquierda no puede seguir decepcionando eternamente. No puede someterse a los designios de los sondeos de cada minuto. La derecha, es siempre recalcitrante. No se puede esperar nada de ella. No hay que darles nada. ¿Excepciones? Haberlas haylas que dirían los siempre "conservadores" gallegos. No se puede olvidar que en el germen de la derecha, que en el genoma de su ideario, está la negación del progreso y la libertad del ser humano (porque entienden que sólo son libres ellos); está el mantenimiento de las desigualdades sociales y fundamento de las razones de las mismas. No son demócratas. No lo son por más pieles de cordero que se pongan.

Estoy harto. Harto y cansado de ver la evolución de los acontecimientos políticos. Harto de escuchar sandeces y mentiras con absoluta impunidad. Cansado de ver como desaparece el espíritu crítico en el ciudadano, de como este acepta, asume y asimila todas las sandeces y mentiras que le vienen desde la derecha. Acepta como propios los huevos ajenos. Es mucho más doloroso que sea así, por las "buenas". Ya no sólo ganan por cojones...

miércoles, 18 de febrero de 2009

Frivolidad

Resulta repugnante tener que escuchar día sí y día también las opiniones "autorizadas" de ciertos personajes públicos al respecto de temas que atañen a la conformación de la moral pública. Con el amparo de una mal entendida libertad de expresión, con dosis superlativas de demagogia y, sobre todo, una osadía que no parece tener fin, se permiten amparar comportamientos escándalosos en los medios de comunicación. Estos, son los auténticos responsables de la degradación moral: por convertir la noticia en espectáculo, por prescindir de las voces autorizadas en favor de toda suerte de pavos reales que exhiben su ignorancia como su mayor virtud... Ojalá todos los días fueran acción de gracias.

El asco que me produce escuchar a todos estos voceros a los que ni siquiera permitiría subir a la cofa del barco para anunciar el avistamiento de la tierra prometida... Es tal ese asco que... En fin, no quisiera tener que verme en la tesitura de decidir qué hacer con ellos en un hipotético juicio final.

Sin embargo, no resulta fácil desmontar todo el cúmulo de patrañas y estúpideces que aventan desde su púlpito. ¿Cómo le explicas a una de estas parodias de ser humano que los derechos tienen límites? ¿que la intersección de los espacios públicos y privados no es el lugar más propio donde depositar las heces salidas de sus "cerebros"? ¿que la libertad no es palabra de la que sólo cabe acordarse cuando aparece en los crucigramas? ¿Cómo se le explica toda una suerte de conceptos básicos sobre ética y moral a alguien que cree que por recordar los nombres y apellidos de sus profesores de primaria es el depositario de todo el saber de los mismos...?

Viendo y oyendo ciertas cosas, dudo que la humanidad tenga esperanza. Dudo que haya esperanza para la justicia y para la honestidad. Dudo que seamos capaces de hacer de este mundo un lugar mejor por mucho que un día nos levantemos de la cama con la intención de votar a Obama, y así suceda... Dudo que sepamos hacer de esta tierra un lugar en el que quepamos todos, mientras haya tantos y tantos privilegiados que entiendan que su situación no pueda ser otra, que no pudo ser de otro modo... Dudo que del silencio de Europa, del silencio de su intelectualidad pueda surgir una voz legítima que muestre los logros que en algún momento nos pudieran hacer creer que tanto sufrimiento había merecido la pena.

En fin, mientras haya tantos Boris Izaguirre que crean que tiene algún sentido convertir en espéctaculo televisivo la muerte de un ser humano, tendré que seguir tarareando aquello de "hay algo aquí que va mal..."

martes, 23 de diciembre de 2008

Corporativismo judicial

Hoy, el consejo general del poder judicial ha decidido mantener la sanción sobre un juez de 1.500 euros, impuesta porque en el ejercicio de sus funciones, estas no fueron correctamente atendidas. Omiten el resultado de dichas acciones. Ese resultado, fue, más que probablemente, una de las causas que propiciaron la muerte de una niña a manos de un violador.

Me es absolutamente indiferente la condición de los perjudicados. El hecho es que uno de los órganos superiores de la justicia española ha hecho causa común con una persona que, cuanto menos, habría de ser condenada por irresponsable.

Olvidan los jueces de modo consciente que son garantes de algo que se llama justicia. Olvidan también que son muchas las causas en las cuales dictaminan el fallo en función de las consecuencias. Olvidan muchas cosas los jueces en este caso y en otros muchos. Ampararse y salvaguardarse en el poder que ostentan, además de ser constituvo de delito por las mismas leyes que dicen aplicar, sólo les conlleva el descreímiento y la animadversión por parte de la opinión pública. Y esta, por muy borrega que sea, que lo es, no es tan absolutamente imbécil como para pasar por alto tan salvaje atropello.

Omito los sentimientos que me causa esta muestra de obsceno corporativismo. Omito lo que les deseo a los sujetos que han tomado tal decisión. Me merecen el mayor y más absoluto de los desprecios. No se merecen en modo alguno los cargos que desempeñan. Con su sola existencia ensucian la idea, el concepto y la palabra justicia.

Si en algún momento pudiesen haber recibido la comprensión de parte del resto de la sociedad por la falta de medios de la que dicen padecer, la perdieron desde el mismo momento en que decidieron participar con su silencio complice de los engranajes corruptos y/o defectuosos del sistema. Una vez acaecidos los hechos, no pueden solicitar el amparo por tales taras.

Espero que desde cualquiera de las otras instancias del estado, se repare el agravio. Es de justicia. Y espero además que se sancione a todos aquellos que siquiera se mantengan silenciosamente cómplices ante esta muestra de despotismo, de usurpación del poder popular, de este intento de convertir en derecho unos privilegios. Sepan que todo lo que tienen es gracias a los demás. Que nada se les da por gracia divina. Que están ellos como podrían estar otros.

Es hora que a las más altas instancias judiciales accedan las clases más populares. Es hora de recordarles a los afortunados, que si el pueblo quiere, dejarán de ser lo que son. Y es hora que dejen de serlo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

D.E.P.

Donde mejor se puede percibir hasta donde alcanza la estupidez del posmodernismo malentendido, es en el marketing. En virtud de este, la estatua de la libertad es posible que sea considerada como una de las maravillas del mundo por encima de cualquiera cosa que pueda nombrarse en este momento: Solemne gilipollez. Y el marketing extendido a todos los ámbitos de lo humano, consigue absurdos que ni el más excéntrico de los surrealistas podrían imaginar. Si de algo se aprovecha el marketing es de la ignorancia del que cree saber porque tiene un título adornando la pared de su salón.

Acabo de escuchar al único "master of wine" español por la radio. Hablaba con ese aire de superioridad que da no ser profeta en su tierra. Lo paradójico es que acogerse al reconocimiento anglosajón en asuntos vinícolas es más propio de alguien que aspira a ser cabeza de ratón por resultarle insufrible ser cola de león. En resumen, si tuviera que diagnosticarle una enfermedad me decantaría por la idiocia. Aviso a los navegantes de agua dulce que de mis afirmaciones anteriores no puede concluirse que sostenga que, todo nacido en España, por el hecho mismo de tal suceso, nace sabiendo de vinos, amén otras cualidades innatas (como por ejemplo, saber de toros). Pero no es menos cierto, que ciertas instituciones constituidas para crear opinión y a tal efecto, pretenden arrogarse el saber que le es propio a determinadas culturas. ¿Con qué intención? Pues la única que les es rentable: promocionar el producto de quien les paga... En definitiva, darle al consumidor gato por liebre.

Resulta insufrible que para poder tratar los asuntos más nimios uno tenga que ser casi ingeniero, de tal modo que cualquiera puede contratar una conexión wifi cuando casi nadie sabe proteger la señal de esta mediante contraseña. Por el contrario, todo el mundo se siente capacitado para definir que es la verdad, cuáles son los principios o en qué consisten los derechos; lo que me asombra más de lo anterior, es que casi nadie dedica más de un par de minutos en su vida a reflexionar sobre ello. Se dicen demasiadas sin pensar... Esa frase que dice que "las opiniones son como el culo; todo el mundo tiene la suya" encierra una verdad, aunque no es la que se le supone.

Finalmente sucede lo que al señor titulado en vinos por no sé qué escuela californiana: No se puede esperar que te aplaudan fuera de tu círculo de influencia. No se puede hablar con quien no sabe lo mismo que tú, del mismo modo que tú y por los mismos motivos que tú. No sé cómo todavía nadie le ha puesto nombre de síndrome a esto que describo: Algo así como "Discurso Endogámico Polivalente"...

miércoles, 26 de noviembre de 2008

¡¡¡Más madera!!!

Cada año parecen llegar antes las Navidades. Esta sensación recurrente, ha conseguido que deteste dichas fechas. Exhibir el estandarte de la generosidad como reclamo para un aumento del consumo es algo que me provoca una sensación más desagradable que la naúsea. Y este año, los poderes públicos de los autodenominados países desarrollados y adalides de la democracia, ergo el jodido primer mundo, han decidido, en contra de los fundamentos que sustentaban sus economías hasta ayer mismo, regalar los bienes que a través de impuestos consiguen de sus ciudadanos a las empresas que han caído presas de aquellos fundamentos que defenderían hoy mismo, si no fuera porque la espada de Damocles, no sólo está presente sino que además pincha.

A mí, que los gobiernos decidan ser generosos con la élite empresarial, es algo que no me sorprende. Unos se dan de comer a los otros, y hasta tienen la razonable certeza de necesitarse. Si fueran protagonistas de una película romántica, yo diría que, a su manera, se quieren. Lo que me toca los cojones es la impasibilidad de quienes debieran estar cuestionando qué se hace con los impuestos de los ciudadanos. Porque a este paso, lo de ciudadano va a dejar de ser una broma de mal gusto, para convertirse en la esclavitud del insulto. Y que nadie me venga dando por culo diciendo que en estos momentos hay que ir todos a una, o formulando la pregunta retórica de todo imbécil: ¿qué harías tú?

Pues yo, lo tengo muy claro. Si de verdad se estima que el sistema corre peligro, y que hay que acudir en socorro de los sivergüenzas que no dudan en despedirme del trabajo regateándome hasta el último de mis derechos, que se haga. Pero que no se regale ni un puto duro. Que lo devuelvan a sus legítimos dueños. ¿Cómo? No propongo ni siquiera la fórmula del préstamo...

Exigiría que no pudieran deslocalizar la empresa en los siguientes 50 años (se lo exigiría a toda empresa que recibiera ayudas estatales). Exigiría que una vez se saliera de la crisis, aumentaran sus plantillas un 10%. Exigiría que los años que se superara el crecimiento económico del PIB en torno al 2%, tributaran a Hacienda un 5% más. Exigiría que en los siguientes 10 años, aumentaran su inversión en desarrollo un 15% más. Exigiría que sólo pudieran comprar materias primas, invertir en valores, empresas a países que respeten los derechos humanos y los derechos de los trabajadores. Y alguna cosa más exigiría... Y al que no aceptara, papá estado nada le daría, porque a los niños malos los reyes sólo les traen carbón. Y que con eso, se enciendan sus estufas.

Lo que yo me pregunto es: ¿por qué ninguna voz se alza para hacer propuestas en este sentido? Todavía vivimos demasiado bien me parece. A ver si hay suerte y esta crisis termina por hundirnos. No merecemos menos.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Efectos vocálicos

Pertenezco a una generación que desde hace ya algún tiempo empieza a rememorar los viejos tiempos. Una generación que empieza a emitir gruñidos cada vez que se incorpora de la cama, del sofá, del asiento del coche... En suma, cada vez que se incorpora. Tan poco tiempo pasamos de pie que no nos resultará vergonzante morir de rodillas. Pero no es de esto de lo que quería hablar...

Algo que caracteriza a la lucha intergeneracional es que la que sucede denosta a la que precede y viceversa. Y en la era y civilización en que el ocio ocupa el primer lugar en el escalón de prioridades individuales, la lucha por la primacía en cuanto a valorar los mejores logros nos remiten indefecteblimente a productos de consumo. Y es una lástima que el arte pueda considerarse como tal por mucho que eso permita vivir mejor al creador. Así que muchas de las discusiones versan en ver si se hizo mejor cine o música en tal o cual década.

Ojalá la curiosidad con el paso del tiempo no se transformara en horas delante de la televisión viendo un reality show. Así, muchos de los que podrían haber hecho la mili conmigo sino hubiese sido objetor de conciencia, podrían disfrutar de las maravillas de aquellos que empiezan a asomarse al mundo de la creación con sus nuevas ideas.

Todo esta introducción sólo sirve para hablar sobre un músico, rapero para más señas, español para los incrédulos, que ha conseguido que sus rimas sean algo más que un montón de bravatas intrascendentes. Ha conseguido que la poesía consiga por fin su hueco en este estilo de música, en lo que hasta ahora en castellano eran simples balbuceos. No quiero desmerecer a muchos de los que han precedido a Nach, pero este ha sobrepasado las espectativas que se tenían sobre dicho estilo, sobre todo entre los más descreídos de mi generación.

Es un placer ver que la música, como cualquiera de las otras artes, no deja de evolucionar y sorprender, sobre todo para emocionar. Si uno quiere divertirse, no necesita ir a Disneyworld. Basta con dejar que su curiosidad transite por los caminos por donde era niño. Y así, se puede disfrutar de canciones como la que sirve de título de este post.

martes, 14 de octubre de 2008

Recreación virtual del Apocalipsis para la Play Station

Me gustaría poder decir que es la hora de la política, pero sinceramente no creo que eso sea posible. No con los mecanismos que ahora mismo están a nuestra disposición. Tengo la honda impresión que la democracia tal y como la conocemos no sirve para hacernos mejores personas ni para vehicular las relaciones entre los individuos que componen la sociedad hacia una mejor convivencia.

El voto ya no es la expresión de la confianza del ciudadano en una o varias personas para que ejerciten la acción del buen gobierno. Tampoco tiene mucho contenido ideológico. No en el sentido clásico. Los ciudadanos votan "libremente" en razón de intereses personales, castigos hacia quienes siente que le traicionaron, alineamiento con los que uno considera como "los suyos", porque no hay nada mejor o cualquier otro argumento de índole semejante y carente de todo contenido y razonamiento político. Porque, ¿qué son y dónde están las ideas?

Creo que ahí reside el quiz de la cuestión. Por muy engorroso y aburrido que pueda parecer. Pero pararse a analizar la validez de los valores, el modo de escalarlos y las relaciones existentes entre ellos, no parece tener demasiado interés. Pienso en alguien que desee cambiar el mundo y hacerlo mucho más justo para todos, y una vez que mire a su alrededor, le durará el ímpetu de su iniciativa un par de minutos si acaso. Nietzsche declaró la muerte de dios; los últimos 100 años han sido el permanente asesinato de la utopía. La utopía por un mundo más justo y mejor. En lo que conocemos por Occidente no queda nada digno de salvarse fuera de la filosofía y el arte. Supongo que pronto llegarán los bárbaros y comenzará todo de nuevo. Y honestamente, no tengo ninguna esperanza en que lo vayan a hacer mucho mejor. Si todo el cúmulo de buenos propósitos y proyectos que la vieja Europa y su hijo bastardo llamado Estados Unidos nos han traído hasta aquí, no sé por qué quienes desconocen algunos de los más imprescindibles derechos del ser humano iban a hacerlo mucho mejor. La historia de la humanidad empieza a ser un cúmulo de oportunidades perdidas. Hastían por repetitivas y desconsuelan por parecer perpetuas. No creo que haya que darle mucho crédito a las diferentes formas del populismo ni a las sociedades venidas de oriente...

Los valores individuales han sido diluidos en los derechos. Finalmente, el poder económico los ha convertido en privilegios. Somos una nueva sociedad feudal, eso lo tengo claro. Camino por las calles de cualquier ciudad europea y sólo veo siervos. Si se me ocurre dirigirme hacia cualquiera de los otros continentes, sólo veré esclavos. Y a ninguno de ellos le alcanza la vista más allá de su ombligo. Ante tanta conciencia mínima y sorda, la desesperanza tomará la forma de ángel exterminador. Es el modo en que la naturaleza restablece los equilibrios. Lo sé, aunque no tenga memoria de ello...

martes, 23 de septiembre de 2008

Aspirinas contra la crisis

Y salió la crisis... No es de extrañar. Todos estos años, desde el primero en que empezó la hiperinflacción de la vivienda, me los he pasado como pájaro de mal agüero: "Cuanto más tardemos en caer, más tardaremos en levantarnos". Todos los parches que se han ido poniendo en los 3 últimos años, sólo han ido retrasando el duro despertar. Era como esas mañanas de domingo que tienes que madrugar para no pillar el atasco de vuelta de las vacaciones...

Soluciones había muchas, pero a nadie le gusta hacer de Churchill antes de unas elecciones. Eso de prometer sangre, sudor y lágrimas fue la única cosa honesta que hizo en toda su vida. Y le valió un premio Nobel de literatura (no quedaba muy bien dárselo a Aldous Huxley: "Un mundo feliz"; o a George Orwell: "1984").

Nos encanta hablar de riqueza y medirlo todo bajo su parámetro. El problema de la riqueza, es que crea pobreza. Es una necesidad matemática por mucho que se empeñen los magos de las finanzas. Lo único que tiene el hombre es su capacidad de transformar sus virtudes en trabajo. Y hay demasiado hijoputa que se piensa que la pillería es una virtud.

El futuro no tengo ni puñetera idea de como será, pero no me cabe duda alguna que mientras unos salen adelante, otros quedarán por el camino. Y los primeros, serán los que escriban la historia que contar a sus hijos. Que quiero decir esto con esto, que la humanidad aprende muy despacio en temas de justicia social. Entender la memoria histórica sólo como una forma de levantar y derribar estatuas, además de no ser muy práctico, sólo alivia las conciencias de unos pocos.

En lo que yo encuentro gran parecido a los tiempos que vivimos es a la caída del imperio romano. Los USA se han pasado décadas manteniendo la guerra allende sus fronteras en pos de una ficticia pax para sus ciudadanos. Y lo del 11-S fue un poco como la llegada de Atila. ¿Será Bush como Nerón o como Caracalla? Lo que sí es cierto, es que los palmeros de la economía liberal son una especie en extinción. Aunque me temo que siempre habrá alguien dispuesto a clonar al monstruo.

Tanto me estoy gustando al escribir estas palabras que las voy a colgar en mi blog con vuestro permiso. Y es que en eso de dar definición a la palabra arte, tiene mucho que ver el ego. Y el mío, hoy se levantó con el pie izquierdo (mi pie bueno) y oliendo a lluvia... (Malas noticias para los que preparan la guerra del agua como nueva forma de revitalizar el negocio).

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Treinta y tantos...

Cada cierto tiempo suele ser conveniente repasar los tópicos, ver si se han puesto cómodos en alguno de los lugares principales de la vida de uno, y rebelarse...

Yo tengo uno que tomé prestado de José Hierro, y de manera no literal venía a decir que él como escritor, cuando era feliz, se dedicaba a disfrutar de esa felicidad. Lo de escribir lo dejaba para peores momentos. Ciertamente, yo he entrado muchas veces en contradicción con esta frase un tanto absurda. Sobre todo porque no soy uno de esos que se lamentan quejumbrosos de lo duro y difícil que es el oficio de escritor. Para mí, es un placer. Sólo que cuando el amor entra por la puerta, las musas salen por la ventana. De esto también tiene la culpa haber leído a Pedro Salinas: Son varias las veces que he regalado "la voz a tí debida" porque yo no sé decirlo mejor.

No sé. Pero la cosa es que llevaba tiempo deseando acercarme a este rincón una noche cualquiera y escribir acerca de estas cosas. Supongo que no quedan inocentes y mucho menos felicidades plenas. Y dudo que del azar surjan amores perfectos. No es una mera cuestión de escepticismo, es pura necesidad lógica cuando se habla de seres humanos...

Ya veo que me enredo con palabros, y es posible que de ahí se escape la poesía... Y lo único que yo quería decir es algo bastante sencillo. Su nombre es Patricia y simplemente la amo. Y como estas cosas no entienden de sitios apropiados o de lugares estables, tan pronto se nos aparece en unas líneas de un blog como en un tren de largo recorrido. A fin de cuentas a veces somos libro, a veces somos viaje, pero sea lo que seamos me encanta ser nosotros mismos y el lugar donde nos encontramos.